jueves, 17 de mayo de 2007

El Nadador

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

Burt Lancaster aparece en la pantalla, no un poco cansado como cantaban "Los Nikis" de otro actor semidesnudo, sino todo lo contrario. Con cincuenta y cinco años, hecho un coloso, todo sonrisa y piel bronceada, está al borde de una piscina y de repente tiene una visión-misión, decide volver a su casa cruzando el condado nadando de piscina en piscina, nadando por un río imaginario de agua estancada al cual le pone nombre de mujer, el de su mujer. "El Nadador" (The Swimmer) dirigida por Frank Perry en 1968, está basada en un relato corto titulado igual de el escritor norteamericano John Cheever (llamado el "Chejov de los suburbios" y que tiene un breve cameo en la película), y donde se funden tres mitos básicos en mi vida para poder respirar, Burt Lancaster (un tipo al que jamás se le ha visto en un bodrio), el cine de los 60 (un cine con más defectos que virtudes, virtudes destiladas con lo mejor de las anteriores décadas, y su apostolado en lo mejor de las décadas siguientes) y los relatos de autores norteamericanos (sin cuya existencia jamás habría levantado la cabeza de un libro resoplando). A Burt ya lo conocéis, la película la buscáis, y el relato aquí os lo dejo para que disfrutéis, que con este calor yo me voy a zambullir en una piscina de cerveza fría, ¡¡Allí os espero!!

Esta es la dirección donde está el relato: http://www.telecable.es/personales/agee/johncheever/elnadador.html

martes, 8 de mayo de 2007

Piruleta salada


Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

Sin mentiras, esto no es un invento mio, lo vi hace tiempo en un informativo de TV y me decidí a probarlo, como el resultado es espectacular le dedico un capítulo. La piruleta salada sorprende por igual al cocinero y al comensal la primera vez que se hace y se prueba, por lo tanto, disfrute garantizado. Cortamos dos láminas finas de patata, sobre una de ellas colocamos una lonchita de jamón más o menos de su tamaño, ponemos también el extremo de un palillo que servirá de palo de piruleta y sobre esto la otra lámina de patata. Este proyecto de piruleta lo metemos en el microondas a tope durante 2 minutos (en el de mi casa por lo menos) y ya está. En boca es crujiente como una papa de aperitivo y con un final a jamoncito tostado inundando el paldar. Si le echais unas gotitas de aceite sale más dorada, también la he hecho de sobrasada con ajitos tiernos (la mejor sin duda) y de cabeza de jabalí (segundo premio). Bueno y ya está, solo me queda darle un traguito a la cerveza para bajar la piruleta y sentir que el día ha merecido la pena.

jueves, 3 de mayo de 2007

Leyendas Urbanas III

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño. Merece la pena)
El sol de junio sin ser muy castigador ya tenía dado el tono a las chicharras, que con su rutinario canto imitaban la fritura metafórica del día que se avecinaba. El sargento Canales, con tres años en el equipo de investigación científica de la Policía Nacional, hacía fotos minuciosamente al Hiunday verde manzana nuevo que se había encontrado abandonado en un claro próximo a la marjal de Pego-Oliva. Su jefe directo, el Inspector jefe de la Policía Científica Pepe Cuellar, miraba a un pequeño grupo de "patos de cuello verde" que se embuchaban sin reparos un escurridizo banco de samarucs. El inspector masticaba mecánicamente unos tramussos, y su mandíbula afilada parecía que jugaba con un hueso de aceituna antes de retirar de su boca la cáscara y depositarla cuidadosamente en una bolsita de plástico. Canales fotografiaba el vehículo como si quisiera hacer un álbum de sellos con las fotografías, en busca de algún detalle que aportara respuestas al por qué, de aquel coche abandonado y la desaparición de su ocupante. Desaparecido tres días y tres kilómetros a la redonda revisados palmo a palmo sin rastro de nada, solamente las huellas del conductor como recuerdo en el volante. Nadie sabía nada, nada sabían sus padres, nada sabía su hermana, nada sabían sus compañeros de trabajo, nada sabían sus amigos y nada sabía el inspector Cuellar que junto a su mejor hombre llevaba dos días buscando donde ya nadie encuentra. El único objeto que acompañaba a las huellas, era un libro de bolsillo tan desgastado que su presencia en el coche nuevo desentonaba tanto como un algodón de azúcar en un entierro. El libro se titulaba "La Metamorfosis", y en la primera página con letra infantil estaba escrito el nombre de pila del desaparecido. Canales, en su aburrimiento, decidió fotografiar a un escarabajo que merodeaba por unos residuos casi microscópicos. Después de hacer la foto recogió los restos orgánicos y los introdujo cuidadosamente en una bolsita de plástico, mientras que el escarabajo movía las antenas y giraba sobre sí sin alejarse del coche del cual parecía no quererse despegar. Cuando el inspector acabó la bolsa de tramussos se pasó los dedos por la comisura de los labios, chasqueó la lengua, y tras respirar hondo levemente, dio por finalizada la inspección, la búsqueda y el día. "Nos vamos Canales" le dijo sin mirar al sargento, y cuando subió al coche, volvió a sentir el viejo escalofrío del que no entiende nada, del que se da por vencido ante la dificultad de entender a los otros, del que se retira esperando que las respuestas lleguen por otros caminos, quizás volando, volando como ese escarabajo naranja que se había pasado la mañana merodeando por el coche abandonado, y que al inspector Pepe Cuellar le daba la impresión de que en su rítmico volar parecía querer llamar su atención, como si quisiera decirles algo.

jueves, 26 de abril de 2007

Garabatos

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

Os invito a practicar un juego visual, un juego de paciencia, imaginación, y más de cinco cervezas (u otros genéricos) en el cuerpo, una noche de luna llena (a ser posible con buen tiempo) Es tan entretenido e idiota como cualquier otra cosa que se pueda hacer reuniendo los anteriores ingredientes. Cuidado, se me olvidaba sumar la más importante; es requisito indispensable estar ¡¡¡¡¡Aburridísimoooooo!!!!!, si no, el juego no tiene ninguna gracia. En este caso elijo de "lienzo" los setos y la piscina de mis suegros, selecciono en la cámara una velocidad lenta (al gusto del personal) y el diafragma automático, y con este "pincel" pinto con el blanco lunar de la paleta nocturna. Lo que de verdad importa después de los garabatos, es descifrar, distinguir, e incluso decir que fue adrede, esas líneas confusas que forman algo parecido a un dibujo. Cierto, exactamente igual que cuando vemos las nubes y decimos ver un dragón, un caracol, un castillo y a mi primo Paco. Hay que echarle imaginación y ya está. Las líneas son formas y las formas me dicen algo. En este caso de muestra, yo veo en el "dibujo selenítico" superior, a una bruja con pañuelo al cuello y bombachos de cosaco, montada en un gran escobón. Y en el reflejo veo a Nico (la rubia de la Velvet Underground) montando una alba yegua jerezana, desnudas ambas anunciando un brandi en un comercial antiguo, del que sólo se acuerdan los que están muy aburridos, y todavía les queda una pizca de tiempo para disfrutar con las idioteces más serias.

martes, 24 de abril de 2007

YO,YO,YO,YO,YO,YO,YO.

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

Lo confieso, más de una vez he caido en la tentación de teclear mi nombre en el Google para ver qué encontraba, y bueno, primero Wikipedia, luego Yoko, luego un restaurante y así muchos Kamon´s, hasta 610.000, están todos menos yo. Cuando he querido hacerme un correo con mi nombre lo mismo, otro usuario lo tiene ocupado, le mandé un correo y le pedí explicaciones de por qué usurpaba mi nombre ganado con los años en dura pugna con José Ramón, Monchito o Gordo, pero me contestaron en un idioma no conocido que seguramente decía que no conocía mi idioma. En fin, luego llegaron los avatares en los chats y lo mismo, ya tenía un kamon ocupado, por supuesto me ponía cualquier otro avatar sólo para insultar gravemente al "otro" hasta que me expulsaban del chat. Y por fin ha llegado el Blog y lo mismo, no pude conseguir mi nombre, lo tiene álguien que por ahora no usa: Pero da igual, también encontré un blog de un soldado peruano que se llamaba Kamon, que colgaba fotos de su novia también soldado. Si buscas en el Google lo primero que sale es "Le Blog de Ka, mon blog à moi...", un blog que ni siquiera pertenece a álguien del club de los 6100.00. Y hablando de clubs, en Valencia hay un lugar llamado Club Kamon que se anuncia como "Club de Travestis", imaginaros el lugar, lo peor es que siempre hay álguien que lo ve y te lo recuerda, espero que las amistades del colegio no piensen que monté una franquicia después de definir mi opción sexual, ya que de pequeño me gustaba mucho disfrazarme. Sea como sea, en este mundo de kamon´s aquí tengo mi pequeño rincón, aunque ya sé que la gente mira las fotos y luego no lee por no encontrarse con un "peñazo" como el de hoy.

sábado, 21 de abril de 2007

Leyendas Urbanas II

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

James Arthur Philips, “Er fideo inglé”, apareció con una foto del torero “Joselito" , llamado también "Gallito”, en el cortijo “El Romeral” de Huelva una mañana de junio de 1936. Una foto que hizo su padre diplomático de visita en España el 16 de mayo de 1920, día que "Joselito" resultó mortalmente cogido en la plaza de Talavera de la Reina por un toro llamado Bailaor, un toro según un cronista de la época ”negro, pequeño, con poder y burriciego, de los que ven de lejos, no de cerca”. Hijo de Sir Richard Benjamin Philips, James, llamado por los vaqueros del cortijo “Er fideo” por ser “mu delgao y estar hecho de mu buena pasta”, vino a España a cumplir el sueño de su vida, ser “figura del toreo”. Idea descabellada y exótica en el hijo pequeño del Lord, que maceró viendo en su casa la foto de un torero con un trapillo delante de un astado, y oyendo embelesado a su padre la gloria y el duelo del cortejo fúnebre de "Gallito" por la Alameda de Hércules en Sevilla. El del trapillo era José Gómez Ortega, "Joselito o Gallito", torero sevillano hijo de matador y bailaora, amigo de la reina Victoria Eugenia y al que su padre diplomático conoció en una velada auspiciada por su paisana en el Palacio Real. Tanta era la devoción por el torero sevillano, que lo primero que hizo el joven inglés al llegar a Andalucía fue visitar el mausoleo de "Joselito" en el cementerio de San Fernando de Sevilla, “el más hermoso mausoleo que jamás haya tenido torero alguno”, obra de Mariano Benlliure. De allí se trasladó en diligencia a Huelva, donde la familia Romeral le acogió con los honores dignos de un Lord. Pero James quería quitarse el corsé de excelentísima, y siguiendo los pasos de su ídolo, se batía con más pena que gloria con las becerras que le soltaban en el tentadero. Pronto trabó muy buena amistad con los trabajadores del cortijo que veían con simpatía la buena intención del encorajinado "zeñorito" inglés, pero dudaban seriamente de su capacidad como torero. James achacaba sus múltiples revolcones a la naturaleza innoble de las becerras, y exigía en su delirio un toro de verdad para demostrar así su toreo. Este trato con los hombres de campo, y un indisimulado desdén por todo lo que tuviera que ver con las muestras de señorío y protocolo dignas de su rango, le granjeó la antipatía inmediata de sus anfitriones, y si no fuera porque era hijo de quien era, ya lo hubieran largado al peñón de una patada, que por falta de ganas no sería. Por fin llegó el día en que encontraron la excusa para echar de allí al “hijo de la Gran Bretaña”. El 18 de julio de 1936 a la hora de la cena, el cabeza de familia propuso un brindis por el alzamiento del ejército de África contra la República, y ante la enérgica negativa de James a brindar por un golpe militar, el noble inglés fue “invitado” a abandonar el cortijo.
Meses antes de la llegada de las Brigadas Internacionales a España, James ya luchaba junto a las milicias en pequeñas escaramuzas por las quebradas de la sierra de Aracena. Pero la sangre de torero le hervía en las venas y una noche de luna llena “Er Fideo inglés” bajó a los verdes pastos del cortijo "El Romeral" a la busca de ese toro que le convirtiera en matador. A la luz de la luna y en el claro de la dehesa, “Er fideo” vio un toro bravo badeanudo y corniveleto separado de la manada, con la chaquetilla lo citó de lejos y el burel se fue "pa él " con toda la casta del que se ve ofendido. El morlaco le pasó rozando pero James seguía milagrosamente de pie y la chaquetilla seguía en sus manos, el toro repitió embestida y de nuevo el inglés salió airoso del envite, pero ya no hubo tercer pase al boyante cornúpeta, al grito de “alto a la Guardia Civil” James fue llevado al cortijo donde después de reconocido y repudiado por su antiguo anfitrión, se le invitó a pasear junto al señorito y a sus dos capataces por las lindes del cortijo. El cadáver de James fue encontrado con cuatro grandes boquetes en el vientre que bien podían ser tanto de bala a quemarropa o de navaja enrabietada, como de cornada asesina. Lo encontró un trabajador de la finca que en esos tiempos de pocas preguntas y muchos silencios lo enterró allí mismo bajo un mojón, y como no sabía de qué religión era pensó que daba igual cruz o no, lo importante era tener un lugar donde poner su nombre. Hoy, en un paraje que nadie sabe por qué se le conoce popularmente como "La Dehesa del Inglés", las iniciales de James Arthur Philips permanecen ignominiosamente escondidas a la memoria y a El Cossio.

miércoles, 18 de abril de 2007

Jardín de Compañía

Foto by Kamon: LUMIX DMC-LX1 (sin retoques) (si pulsas sobre ella aumenta de tamaño)

Este pequeño jardín mediterráneo es mi ojito derecho de la casa, lo tengo al lado del sofá y cuando quiero aromas de monte recién pisado le paso la manaza por encima y la menta me lleva al mojito, el tomillo al conejo a la brasa aromatizado, la albahaca a la sopa de arroz blanco y el incienso junto a todos estos pensamientos a una experiencia religiosa. Fácil elaboración, las cuatro macetas las compré en una tienda regentada por chinos más menos 10€, y la cazuela de barro plana donde los tengo metidos pues no me acuerdo, pero es lo que hace tan cómodo para mover el pequeño jardín por toda la casa, y se aprovecha para inundarlo de agua. El secreto para su conservación es poco sol directo, dos duchas semanales y girarlo para que las ramas no se acostumbren a buscar el sol en una sola dirección. Podéis poner diferentes variedades, pero no os sugiero que probeis con la aliaga o con un "terrario mexicano" pleno de puro cacto. Los hay capaces.